
Ante la idea de autoevaluarse siempre temblamos ¿no es así? Es realmente difícil crearse el hábito de reflexionar crítica y objetivamente acerca de cómo procedemos. Debo reconocer, y de seguro ustedes también, que son muy pocas las veces en las que nos autoevaluamos o nos detenemos a meditar de cómo estamos haciendo las cosas, generalmente son terceros los que se nos acercan para decirnos que algo está mal, en el caso de los maestros también son los alumnos quienes se dan cuenta de nuestras falencias y generalmente no se atreven a decirlas personalmente, sino, como todos ya sabemos, se burlan a nuestras espaldas. En realidad esto no es algo tan terrible, cada uno de nosotros lo ha hecho en su momento, no tan solo burlarnos sino que también reclamar en contra de los procedimientos y métodos que utilizan los maestro y las personas en general, que según nuestros criterios no corresponden.
Pienso que la mejor forma de evaluar mi desempeño como profesional es por medio de los estudiantes, ellos conviven con cada maestro a diario y observan cada una de sus fortalezas y debilidades, aprenden a medir y conocer sus reacciones y temperamentos, o como también suele decirse, sus mañas. Yo, como maestra, debo estar conciente de que el respeto de mis estudiantes hacia mi no viene de por hecho, ya que estudié cinco años en la universidad y tengo un titulo que así lo acredita, por sobre todo debo reconocer que soy un ser humano, con todos las falencias y logros que esto implica, por ende, debo mostrarme a los estudiantes tal como soy, una persona que, lo único que me diferencia de ellos es que tengo un poco mas recorrido, o años de experiencia. Es importante la sinceridad como persona y desde luego también para conseguir un buen desempeño profesional. No puedo andar por la vida intentando engañar a las personas, intentando hacerlas creer que soy una experta y que prácticamente vengo del cielo del conocimiento, las personas, por muy jóvenes que sean, no son tontas, y merecen respeto y ser tratadas con dignidad.
Entre los alumnos y el maestro, siempre se gesta una relación dinámica que tiene cierta dualidad. Por una parte ambos son personas que comparten los mismos derechos y responsabilidades, y por otra parte, el maestro cumple el rol de adulto, el cual debe guiar con su ejemplo al niño o joven, ya que este necesita modelos para formar su futuro como persona (ente pensante) y perspectiva de la vida, incluido también su futuro desarrollo como individuo social y profesional.
El desempeño de un profesor esta netamente ligado a como este se maneja en la sala de clases. Creo que estaré cumpliendo un buen rol, cuando sea capaz de captar el ritmo de mis estudiantes y darme cuenta de cómo estos están aprendiendo mas, verificar a través del dialogo sus logros, ya sea de un determinado contenido como también de sus habilidades para interpretar la realidad, o dicho de otra forma su crecimiento como personas. Mediré mis competencias al ver la motivación de cada alumno, y eso es un tema realmente complicado, la motivación. Lo ideal sería plantearse metas, verificar las dinámicas y recoger las opiniones del curso.
Siempre he querido ser profesora, desde que era muy pequeña existió en mi la motivación por compartir a otros lo que yo lograba alcanzar, de ser una “facilitadota” de conocimientos para mis amigos y compañeros. En esta ocasión seré un tanto arrogante, pero creo que nací con la potencialidad para ser una buena educadora, pero ahora estoy consiente de que eso no basta. Si bien es cierto que sin vocación nadie podría ejercer bien la difícil misión de educar, tampoco podría hacerlo sin las herramientas necesarias. Cada maestro necesita estar actualizado, invertir en su aprendizaje constantemente, ampliar sus horizontes y querer aprender cada día más. Un maestro necesita capacitarse constantemente, y es aquí en donde yo encuentro un pilar fundamental para lograr medir el desempeño de cada maestro, en su capacidad y necesidad de medir sus conocimientos y técnicas cada día, en saber aprovechar las oportunidades que se le presenten para seguir estudiando o realizar diversos cursos de capacitación en su área especifica como también en el área pedagógica, social y desde luego también psicológica, por que todos estos aspectos cambian con el tiempo y el maestro debe estar actualizado y siempre intentar estar un paso adelante (Raúl Cheix).
De seguro con los años, no tan solo mediré mi desempeño en las calificaciones que recoja de una evaluación. Para ese entonces, me interesaran más otras cosas. He escuchado que con los años aumenta el grado de introspección de las personas, y probablemente también me miraré más detenidamente y veré la forma en la que preparo mi clase, en las ganas y entusiasmo que pongo a esta labor, mediré mi entrega a la hora de compartir lo que he conseguido asimilar y mi interés por cada una de las personas que comparten el salón de clases conmigo.
Pienso que la mejor forma de evaluar mi desempeño como profesional es por medio de los estudiantes, ellos conviven con cada maestro a diario y observan cada una de sus fortalezas y debilidades, aprenden a medir y conocer sus reacciones y temperamentos, o como también suele decirse, sus mañas. Yo, como maestra, debo estar conciente de que el respeto de mis estudiantes hacia mi no viene de por hecho, ya que estudié cinco años en la universidad y tengo un titulo que así lo acredita, por sobre todo debo reconocer que soy un ser humano, con todos las falencias y logros que esto implica, por ende, debo mostrarme a los estudiantes tal como soy, una persona que, lo único que me diferencia de ellos es que tengo un poco mas recorrido, o años de experiencia. Es importante la sinceridad como persona y desde luego también para conseguir un buen desempeño profesional. No puedo andar por la vida intentando engañar a las personas, intentando hacerlas creer que soy una experta y que prácticamente vengo del cielo del conocimiento, las personas, por muy jóvenes que sean, no son tontas, y merecen respeto y ser tratadas con dignidad.
Entre los alumnos y el maestro, siempre se gesta una relación dinámica que tiene cierta dualidad. Por una parte ambos son personas que comparten los mismos derechos y responsabilidades, y por otra parte, el maestro cumple el rol de adulto, el cual debe guiar con su ejemplo al niño o joven, ya que este necesita modelos para formar su futuro como persona (ente pensante) y perspectiva de la vida, incluido también su futuro desarrollo como individuo social y profesional.
El desempeño de un profesor esta netamente ligado a como este se maneja en la sala de clases. Creo que estaré cumpliendo un buen rol, cuando sea capaz de captar el ritmo de mis estudiantes y darme cuenta de cómo estos están aprendiendo mas, verificar a través del dialogo sus logros, ya sea de un determinado contenido como también de sus habilidades para interpretar la realidad, o dicho de otra forma su crecimiento como personas. Mediré mis competencias al ver la motivación de cada alumno, y eso es un tema realmente complicado, la motivación. Lo ideal sería plantearse metas, verificar las dinámicas y recoger las opiniones del curso.
Siempre he querido ser profesora, desde que era muy pequeña existió en mi la motivación por compartir a otros lo que yo lograba alcanzar, de ser una “facilitadota” de conocimientos para mis amigos y compañeros. En esta ocasión seré un tanto arrogante, pero creo que nací con la potencialidad para ser una buena educadora, pero ahora estoy consiente de que eso no basta. Si bien es cierto que sin vocación nadie podría ejercer bien la difícil misión de educar, tampoco podría hacerlo sin las herramientas necesarias. Cada maestro necesita estar actualizado, invertir en su aprendizaje constantemente, ampliar sus horizontes y querer aprender cada día más. Un maestro necesita capacitarse constantemente, y es aquí en donde yo encuentro un pilar fundamental para lograr medir el desempeño de cada maestro, en su capacidad y necesidad de medir sus conocimientos y técnicas cada día, en saber aprovechar las oportunidades que se le presenten para seguir estudiando o realizar diversos cursos de capacitación en su área especifica como también en el área pedagógica, social y desde luego también psicológica, por que todos estos aspectos cambian con el tiempo y el maestro debe estar actualizado y siempre intentar estar un paso adelante (Raúl Cheix).
De seguro con los años, no tan solo mediré mi desempeño en las calificaciones que recoja de una evaluación. Para ese entonces, me interesaran más otras cosas. He escuchado que con los años aumenta el grado de introspección de las personas, y probablemente también me miraré más detenidamente y veré la forma en la que preparo mi clase, en las ganas y entusiasmo que pongo a esta labor, mediré mi entrega a la hora de compartir lo que he conseguido asimilar y mi interés por cada una de las personas que comparten el salón de clases conmigo.
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