
Sin lugar a dudas, esta es una pregunta muy difícil de contestar. El rol, y también el sueño de cada uno de los maestros es lograr que sus pupilos aprendan, lograr una cercanía hacia cada uno de ellos, motivarlos y guiarlos. Pero todo esto súbitamente tiende a estar un poco alejado de la realidad. Dentro de una sala de clases es normal que nos encontremos con estudiantes que poseen, cada uno de ellos, su historia y contexto en particular. Debemos considerar sus creencias, sus nacionalidades sus antecedentes personales y familiares. Creo que también, hay que considerar las motivaciones de cada uno y sus experiencias de vida. Es muy difícil motivar a una persona a que siga estudiando o aprenda, cuando da por sentado que su vida no va hacia ningún lado y que las posibilidades de superación y crecimiento personal dadas por el medio social son casi nulas. Es muy difícil aprender con el estomago vacío. De seguro ustedes se imaginan hacia donde quiero llegar y omito mi opinión más personal con respecto al tema. Transmitir conocimientos, lo puede hacer cualquier persona, pero formar y educar, solo lo puede hacer una persona que lo sienta, que se involucre en muchos más aspectos que los netamente curriculares con sus estudiantes, aquellas personas que tienen la vocación de servicio social y desean, sinceramente llegar a las personas.
Me pregunto, ¿realmente todos los estudiantes aprenden una lección determinada en un mismo tiempo determinado y con una visión determinada? Lo más probable es que esto no ocurra así, pero la labor del profesor es hacer lo máximo posible para que esto resulte y sea una realidad.
El principal problema para que esto ocurra, creo que tiene que ver con un factor de tiempo y espacio. Es complicado llegar a tantas personas en un tiempo limitado y en ocasiones excesivamente programado, si lo vemos desde la generalidad de los típicos salones de nuestras escuelas, vemos que en escasas ocasiones nos encontramos con cursos inferiores a los treinta alumnos, con una media sobre los 35 estudiantes por salón y debemos considerar que cada uno de ellos posee un ritmo y un estilo de aprendizaje distinto. Es aquí donde quiero que centremos la atención, en como el maestro debe buscar la manera de educar a sus estudiantes. Esto puede ser de manera innata, en algunos casos, pero existen una serie de “manuales” que de todas formas nunca esta demás observar y ver qué es lo bueno que podemos rescatar de ellos.
Un ejemplo de esto es lo que expresa el marco teórico para la buena enseñanza, este nos plantea una serie de criterios, que, desde mi punto de vista son totalmente validos. Uno de los criterios de dicho marco, apunta hacia la forma de entregar los conocimientos y plantea que estas estrategias deben ser desafiantes, coherentes y significativas para los estudiantes. Como ustedes recordaran, en uno de los trabajos anteriores, se ha mencionado mucho el aprendizaje significativo. Aquel que es capaz de despertar cosas más allá que simple respuestas en las personas, el que es capaz de asociarse a vivencias y experiencias de nuestra vida diaria, afectiva y cognitiva, que motiva a cuestionarnos constantemente, a plantearnos cada día una nueva interrogante.
Planteé anteriormente, que uno de los principales problemas en este asunto es el tiempo. Por lo tanto cada educador debe tener claro que el tiempo es realmente escaso, por lo que tiene que optimizarlo al máximo organizándolo de acuerdo a los objetivos principales planteados con anterioridad, buscando directamente satisfacer las necesidades de aprendizaje de los estudiantes, para ello, los conceptos deben ser claros, precisos, bien estudiados y entregados de una manera sencilla, por decirlo de otra manera, al nivel de los estudiantes.
Cada uno de nosotros, futuros docentes, debemos tener en cuenta que somos profesionales y que debemos mantener un ejercicio responsable de nuestra profesión, estoy prácticamente segura que a la mayoría de los estudiantes, y en mi caso particular, una de las cosas que más me estimulas a aprender es encontrarme con un “modelo” de maestro preparado y actualizado, que entrega sus conocimientos con un cierto dejo de pasión y desenvoltura, que es capaz de centrar mi atención y que muestra su clase de una forma elaborada, donde la improvisación solo se utiliza cuando debe ser utilizada, y por cierto, que recuerde que trata con personas, que además son distintas.
Me pregunto, ¿realmente todos los estudiantes aprenden una lección determinada en un mismo tiempo determinado y con una visión determinada? Lo más probable es que esto no ocurra así, pero la labor del profesor es hacer lo máximo posible para que esto resulte y sea una realidad.
El principal problema para que esto ocurra, creo que tiene que ver con un factor de tiempo y espacio. Es complicado llegar a tantas personas en un tiempo limitado y en ocasiones excesivamente programado, si lo vemos desde la generalidad de los típicos salones de nuestras escuelas, vemos que en escasas ocasiones nos encontramos con cursos inferiores a los treinta alumnos, con una media sobre los 35 estudiantes por salón y debemos considerar que cada uno de ellos posee un ritmo y un estilo de aprendizaje distinto. Es aquí donde quiero que centremos la atención, en como el maestro debe buscar la manera de educar a sus estudiantes. Esto puede ser de manera innata, en algunos casos, pero existen una serie de “manuales” que de todas formas nunca esta demás observar y ver qué es lo bueno que podemos rescatar de ellos.
Un ejemplo de esto es lo que expresa el marco teórico para la buena enseñanza, este nos plantea una serie de criterios, que, desde mi punto de vista son totalmente validos. Uno de los criterios de dicho marco, apunta hacia la forma de entregar los conocimientos y plantea que estas estrategias deben ser desafiantes, coherentes y significativas para los estudiantes. Como ustedes recordaran, en uno de los trabajos anteriores, se ha mencionado mucho el aprendizaje significativo. Aquel que es capaz de despertar cosas más allá que simple respuestas en las personas, el que es capaz de asociarse a vivencias y experiencias de nuestra vida diaria, afectiva y cognitiva, que motiva a cuestionarnos constantemente, a plantearnos cada día una nueva interrogante.
Planteé anteriormente, que uno de los principales problemas en este asunto es el tiempo. Por lo tanto cada educador debe tener claro que el tiempo es realmente escaso, por lo que tiene que optimizarlo al máximo organizándolo de acuerdo a los objetivos principales planteados con anterioridad, buscando directamente satisfacer las necesidades de aprendizaje de los estudiantes, para ello, los conceptos deben ser claros, precisos, bien estudiados y entregados de una manera sencilla, por decirlo de otra manera, al nivel de los estudiantes.
Cada uno de nosotros, futuros docentes, debemos tener en cuenta que somos profesionales y que debemos mantener un ejercicio responsable de nuestra profesión, estoy prácticamente segura que a la mayoría de los estudiantes, y en mi caso particular, una de las cosas que más me estimulas a aprender es encontrarme con un “modelo” de maestro preparado y actualizado, que entrega sus conocimientos con un cierto dejo de pasión y desenvoltura, que es capaz de centrar mi atención y que muestra su clase de una forma elaborada, donde la improvisación solo se utiliza cuando debe ser utilizada, y por cierto, que recuerde que trata con personas, que además son distintas.
1 comentario:
Buena ortografía, con algunos problemas en la redacción.
Falta Argumentar aún más tu comentario e indicando ideas más innovadoras.
te compremtes con los potenciales lectores.
tu no es: 83
Atte:
La profesora
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